Manejo y Cuidado
Lo primero es la casa.
Las tarántulas generalmente habitan en las latitudes medias del planeta distribuyéndose principalmente en las regiones tropicales, subtropicales y semiáridas. Es común que especies de los géneros Aphonopelma, Grammostola o Pterinochilus se encuentren en zonas más secas. No obstante, esto no significa que las tarántulas deban mantenerse en encierros completamente secos. Si bien las condiciones ambientales en su área de distribución son cálidas y secas en cierta temporalidad, el interior de sus madrigueras es más confortable y con una humedad relativa más elevada que la del ambiente a su alrededor. Hacia las zonas tropicales que son más cálidas y húmedas es más común encontrar géneros de especies adaptadas a la vida arbórea tal como Avicularia, Caribena, Psalmopoeus, Stromatopelma, Phormingochilus u Omothymus, o gran variedad de especies terrestres como Xenesthis, Pamphobeteus, Acanthoscurria, Cyriopagopus, Tliltocatl, Chilobrachys o Theraphosa. Es importante destacar que no todas las especies dentro de un mismo género proceden del mismo tipo de ambiente, por lo que es necesario conocer las características del hábitat en que se desarrolla cada especie que se mantiene en cautiverio y su estacionalidad. Esto es particularmente importante en especies que se buscan reproducir en cautividad. A pesar de esto, la experiencia empírica adquirida a través de los años en el hobby demuestra la gran adaptabilidad de las tarántulas en cautiverio, pudiendo mantenerse la gran mayoría bajo condiciones generales similares. Especialmente aquellas que llevan tiempo siendo criadas en cautiverio.
Es así que podemos reconocer algunas condiciones generales necesarias para poder mantener casi cualquier tipo de tarántula en cautiverio. Los terrarios pueden ser muy variados de acuerdo a las necesidades del ejemplar o presupuesto, pueden ir desde peceras, frascos, contenedores de plástico e inclusive recipientes de acrílico o cristal hechos a la medida. No obstante la forma o tamaño, estos contenedores deben poder cerrar de forma segura para evitar escapes y contar con una buena ventilación con agujeros o rejillas que permitan el libre flujo de aire. Pero que también impidan fugas de los ejemplares más pequeños y eviten lesiones en las patas o quelíceros de las tarántulas más grandes. Estos recipientes deberán ser orientados de manera horizontal en el caso de ser destinados para especies terrestres y ser colocados de manera vertical en el caso de las especies arborícolas. Se pueden utilizar recipientes plásticos, cortezas u otros materiales como sustitutos de madriguera, siempre y cuando el tamaño sea suficiente para albergar dentro a la tarántula. En el caso de cortezas, la más recomendable es la de alcornoque debido a su ligereza, forma y resistencia a la podredumbre. Es preferible evitar el uso de cortezas muy frescas de pinos y otras plantas resinosas, pues estás resinas suelen ser tóxicas para los artrópodos. El terrario puede ser adornado, con plantas plásticas o naturales (a excepción de cactáceas o plantas espinosas), troncos sin partes puntiagudas, o con pequeñas rocas, pero deberá mantenerse mínimamente ornamentado para facilitar la limpieza, alimentación y ubicación de los ejemplares dentro del terrario.
Sustrato. El sustrato (suelo o tierra) más recomendable es el peat moss, la fibra de coco, o una mezcla de ambos 50-50 (aunque el peat moss también puede ser mezclado con un poco de vermiculita). Es posible también utilizar tierra (preferentemente estéril) o una mezcla de suelos que simule el del hábitat de la especie que deseamos mantener. El sustrato en el caso de especies terrestres deberá tener 10 a 20cm de profundidad pues existen especies que son cavadoras y tenderán a hacer una madriguera. Mientras que para especies de hábitos arborícolas el sustrato puede tener menos de 10cm de profundidad, ya que estas especies tenderán a habitar dentro de su corteza o refugio vertical. Salvo algunos géneros como Psalmopoeus, Omothymus o Phormingochilus que aún siendo arborícolas en cautiverio pueden excavar en el peat moss para ampliar su refugio bajo la corteza en su terrario.
Temperatura. La mayoría de las tarántulas se desarrollan bien entre los 22 a 28°C, con un descenso por la noche de entre 18 a 20°C. Existen algunas especies que pueden requerir un periodo de bajas temperaturas de entre 15 a 18°C durante el invierno, aunque esto se realiza más con fines de reproducción y no es necesario para el mantenimiento y supervivencia de los ejemplares. Para poder mantener la temperatura adecuada en ciudades regularmente más frías, es posible utilizar placas o cables térmicos colocados en alguna de las paredes laterales del terrario. De tal manera que se genere un gradiente de temperatura y la tarántula pueda acercarse o alejarse de la fuente de calor según sus necesidades. Cuando se tienen grandes colecciones lo más adecuado es establecer un área o habitación para albergar los terrarios y mantener regulada la temperatura de toda la habitación utilizando algún sistema de calefacción. Los focos no son tan recomendables como fuente de calor puesto que pueden provocar resequedad ambiental e incluso deshidratación en algunas tarántulas. En algunos casos la radiación emitida por los focos puede ser muy intensa y provocar un sobrecalentamiento en el terrario y la tarántula en su interior. También la intensidad lumínica puede resultar molesta y estresante para tarántulas de hábitos nocturnos.
Iluminación. Las tarántulas no requieren ningún tipo de iluminación debido a que son de hábitos nocturnos y no les agrada mucho la luz. Sin embargo, es recomendable que puedan percibir los cambios entre el día y la noche para que puedan mantener adecuadamente su ritmo circadiano. Es importante evitar que al terrario le dé la luz directa del sol pues podría sobrecalentarse o provocar que alguna tarántula muera sofocada por el exceso de calor. Aunque la iluminación artificial no es indispensable para la supervivencia de las tarántulas en cautiverio si puede utilizarse en colecciones particulares o exhibiciones con la finalidad de poder apreciar mejor a nuestros ejemplares. En este caso, lo más recomendable es utilizar un tipo de iluminación que emita muy poca radiación térmica para evitar elevar la temperatura del terrario en demasía. Los tubos fluorescentes o la iluminación led suelen ser las más adecuadas para este propósito.
Humedad. Muchas de las especies de tarántulas que se encuentran en cautiverio pueden mantenerse entre el 50 al 80% de humedad ambiental. Sin embargo, no es necesario tener un higrómetro dentro del terrario para medir que la humedad se mantenga en un valor específico. Esta humedad relativa del ambiente se puede lograr humedeciendo el sustrato o utilizando recipientes de agua amplios que tengan una mayor superficie de evaporación. En el caso de especies arborícolas también se pueden rociar los troncos o paredes del terrario al menos una vez por semana. Si el contenedor posee una gran superficie de ventilación esta puede disminuirse cubriendo una parte de los orificios o rejillas con una envoltura de plástico, dejando por lo menos un tercio descubiertas para que siga existiendo buena circulación de aire en el terrario. Hay que tener cuidado en no mantener una humedad muy elevada y con poca ventilación, pues esto puede tener como consecuencia la proliferación de organismos indeseados como ácaros o fóridos.
Los adultos toleran mejor la humedad mínima o que el sustrato este más seco, pero las crías son más sensibles a la desecación, por lo que es recomendable mantenerlas siempre con el sustrato húmedo. Una forma sencilla de saber si la humedad es adecuada para nuestros ejemplares es tomar con los dedos un poco del sustrato que hallamos humedecido y presionarlo fuerte, si este no escurre agua entonces podemos considerar que la humedad que tiene es suficiente. Algunas especies pueden requerir alternar entre periodos de lluvias y secas, sobre todo para propiciar la puesta del ovisaco en hembras reproductoras. Es recomendable humedecer sólo la mitad del sustrato de los ejemplares adultos para que de esta forma la tarántula pueda desplazarse entre la zona más húmeda y seca de acuerdo a sus necesidades.
Agua. El balance hídrico es de suma importancia para las tarántulas, es necesario para actividades tan importantes como su locomoción. La mayoría de las tarántulas habita madrigueras en suelo o las fabrica debajo de rocas, troncos caídos o en oquedades de los árboles. Por lo general, estos refugios son recubiertos por seda que ayuda a mantener un ambiental más elevada que la encontrada en el ambiente que la rodea. En ellos las tarántulas pasan la mayor parte del día protegidas del calor y la desecación, saliendo de ellas al atardecer y siendo más activas durante la noche. En cautiverio las tarántulas además de poder obtener agua a través del alimento, también pueden obtenerlo bebiendo directamente de un bebedero. Para esto es necesario colocar un recipiente 3 a 5cm de profundidad y lo suficientemente ancho como para que la tarántula pueda introducir su prosoma en él.
En algunos lugares como tiendas de mascota aún es común escuchar el error de que las tarántulas requieren de una esponja para beber agua. Esto es falso y a largo plazo más perjudicial que beneficioso. La esponja puede llenarse de bacterias u hongos, además de que difícilmente una tarántula podría beber de ella. También existe temor en algunas personas de que tarántulas jóvenes o incluso el alimento pueda ahogarse en el recipiente con agua, pero esto puede solucionarse poniendo pequeñas piedras o plantas de plástico que permitan escapar a cualquier tarántula o presa que caiga en el bebedero. Es también posible mantener tarántulas sin recipientes para agua, pero en este caso es preferible mantener bien hidratadas a sus presas para que puedan proveer de suficiente agua a nuestros ejemplares. En el caso de algunas especies de hábitos arborícolas que raramente bajan a nivel de suelo para beber o incluso para dar de beber a spiderlings, es recomendable rociar agua con aspersor en la seda cercana a los ejemplares o en las paredes del terrario donde queden gotas que puedan beber.
Alimentación. Las arañas terafósidas son nocturnas, depredadores generalistas que usualmente esperan a que sus presas pasen frente a la entrada de sus madrigueras. Algunas especies salen un poco de sus refugios y adoptan una posición de caza. En la naturaleza, las tarántulas comerán casi cualquier cosa que se mueva y sea lo suficientemente pequeña para ser dominada. Aunque es conocido que pueden cazar pequeños roedores, lagartijas, ranas, serpientes y pequeñas aves. Su dieta principal se compone de insectos, se ha podido observar que los restos de sus presas se componen principalmente de escarabajos y sus larvas, ortópteros y otros pequeños insectos. Las tarántulas tienen una forma peculiar de alimentarse, al morder a su presa segregan una mezcla de veneno y enzimas digestivas que no sólo matan a su presa, sino que la comienzan a digerir. Una vez se licuan las partes internas de la presa, la tarántula comienza a succionar por la boca las partículas que son tan pequeñas como micras. Las partículas más grandes se filtran a través de unas cerdas especiales que se hallan en las maxilas.
El primer acto reflejo tras adquirir una nueva tarántula es el colocarla en su nuevo terrario e inmediatamente alimentarla. Esto puede ser un error puesto que tras ser adquirida la tarántula se encuentra estresada y lo menos que necesita es un grupo de insectos corriendo a su alrededor. Lo más importante es colocar a su alcance un recipiente con agua limpia para que pueda beber. Las tarántulas pueden pasar semanas e incluso meses sin probar alimento si es necesario. Así que no es indispensable adquirir alimento el mismo día en que se adquiere una tarántula. Todas las tarántulas son insectívoras, así que se alimentan de diferentes tipos de presas. Usualmente prefieren su alimento vivo y en movimiento.
En cautiverio su dieta principal se basa en el grillo doméstico (Acheta domestica), varias especies de cucarachas (Blaptica dubia, Shelfordella tartara, Blaberus spp), larvas de escarabajo (Tenebrio molitor, Zophobas morio). Y en Europa algunas especies de langostas (Insecta: Orthoptera) llegan a utilizarse. Algunas tarántulas de gran tamaño ocasionalmente son alimentadas con ratones de diferentes edades. Varias décadas de experiencia de miles de aficionados han demostrado que el grillo doméstico es suficiente, sino es que un excelente, alimento para tarántulas. La cantidad en la que deben ofrecerse, así como la regularidad deberá determinarse con base en el número de ejemplares que se mantienen y su tamaño. Lo primero a considerar es el ofrecer el tamaño adecuado de presa, una tarántula no debería ser alimentada con una presa que sea mayor al tamaño de su cuerpo sin contar las patas. Esta regla parece no tener importancia cuándo se trata de alimentar tarántulas adultas, pero cobra relevancia con las crías y los juveniles. Así como también cuándo se pretende alimentar con ratones a las especies de gran tamaño.
Algunas veces las especies de tarántula de gran tamaño pueden ser alimentadas con crías de ratón o ratones de mediano tamaño. Sin embargo, se debe ser cuidadoso pues no todas las tarántulas aceptarán un ratón. Para la mayoría de las tarántulas que se mantienen como mascota, el alimentarse con ratones es innecesario. Por lo que es recomendable que las personas con poca experiencia en tarántulas dejen de lado la opción de utilizar esta clase de alimento. El utilizar ratones u otros vertebrados como lagartijas para alimentar tarántulas en cautiverio es realmente innecesario, puesto que con la dieta insectívora es más que suficiente. Sin embargo, si se opta por probar alimentar a una tarántula con ratones debemos estar conscientes que solo son un complemento a la dieta y no es recomendable que sea la dieta base. Las tarántulas como se ha mencionado son animales insectívoros primordialmente. En caso de haber decidido proporcionar algún ratón a una tarántula es importante tomar en cuenta las siguientes consideraciones:
- Nunca utilizar como alimento ratones silvestres. Estos roedores pueden ser vectores de enfermedades humanas, por lo que pueden poner en riesgo la salud. Tienden a brincar más y escapar más fácilmente que los ratones domesticados. Pueden ser más defensivos, atacar a la tarántula y herirla.
- En muchos casos el ratón puede ser más grande que el abdomen de la tarántula. Cualquier ratón de este tamaño puede defenderse y lastimar a la tarántula. Debido a su tamaño es posible que la tarántula no termine de comer se al ratón.
- Nunca se debe alimentar a una tarántula con más de un ratón a la vez.
Manipulación. No son animales que deban estarse manipulando, son criaturas frágiles que pueden lastimarse en un descuido, por lo que siempre es recomendable manejarlas sólo si es estrictamente necesario. No suelen reconocer a las personas que las mantiene, por lo que pueden actuar de manera inesperada y defender su terrario al ser considerado como parte de su madriguera. Al ser manipuladas pueden sufrir daños por una caída inesperada o pueden provocar un accidente al morder inesperadamente a la persona que las manipula. Si bien el veneno de las tarántulas no es de importancia médica para las personas, la mordida si resulta dolorosa debido al tamaño de los colmillos. Se debe considerar que no todas las tarántulas permitirán ser manipuladas. Para comprobar si una tarántula esta a la defensiva se le puede tocar con un pincel ligeramente en su parte trasera, si esta se voltea hacia ti inmediatamente o se levanta mostrando sus colmillos es probable que se encuentre a la defensiva. La mayoría de las especies procedentes del continente americano poseen pelos irritantes sobre el abdomen que pueden causar una severa reacción (en algunas personas) de ardor en la piel, ojos y nariz, por lo que se debe ser cuidadoso si se pretende hacer una manipulación. La forma más segura de poder manipular una tarántula ya sea para realizar una inspección física o para ser transportada a otro terrario es colocarla en un recipiente de plástico transparente.
La muda. Existe un momento crítico en la vida de una tarántula que sucede aproximadamente una vez al año. Se trata del proceso de muda o ecdisis que tiene que ser llevado a cabo a causa de una de las grandes limitantes del exoesqueleto: no poder incrementar su tamaño. El hecho de poseer un esqueleto externo rígido, produce como consecuencia que las tarántulas no puedan crecer. Por lo tanto, para poder desarrollarse deben desprenderse de su vieja piel y generar una nueva. Este proceso implica que la tarántula realice un gran gasto de energía, quedando muy agotada una vez se ha desprendido de su antiguo exoesqueleto.
Científicamente este proceso se divide en cuatro estadíos, sin una clara delimitación entre los mismos: proecdisis, ecdisis, postecdisis y un estadío de intermuda. El tiempo en que este ciclo de mudas se da, varía de acuerdo con la edad, tipo de hábito, hábitat y estado de salud del ejemplar. Básicamente la proecdisis es el tiempo en que la tarántula prepara todo su organismo para realizar la muda. En su interior comienza la formación del nuevo exoesqueleto. La tarántula deja de comer y se mantiene por lo general inmóvil. Comienza a secretar entre el viejo y nuevo exoesqueleto el líquido exuvial, el cual comienza a reblandecer la endocutícula del antiguo exoesqueleto, a su vez funciona como lubricante durante la muda. Al final de la proecdisis la tarántula teje una cama de seda y se coloca sobre ella boca arriba. En ese momento comienza la ecdisis, el caparazón se abre por su orilla y la tarántula comienza a salir por ahí. Con una serie de contracciones musculares la tarántula logra liberarse de su vieja piel. En estos momentos la tarántula es completamente indefensa, todas las partes de su cuerpo están completamente blandas y cualquier manipulación podría matarla. Una vez terminada la ecdisis la tarántula entra en un estado de reposo para permitir que su nuevo exoesqueleto se endurezca. El viejo esqueleto recibe ahora el nombre de exuvia. Una vez que el nuevo exoesqueleto ha endurecido, la tarántula vuelve a tener apetito y regresa a sus actividades normales.










Problemas más comunes y como resolverlos.
Las tarántulas son animales muy diferentes de todos los que estamos acostumbrados a mantener en nuestras casas. Si bien son poco demandantes, requieren de algunas características básicas para mantenerse saludables. Sin embargo, aunque las mantengamos en óptimas condiciones puede que haya ocasiones en que alguno de nuestros ejemplares presente algún padecimiento o enfermedad. En estos casos es bueno estar informado acerca de cómo actuar en estas circunstancias y hacer lo posible porque nuestra tarántula se encuentre bien y a gusto en nuestras manos.
Deshidratación. Es uno de los problemas más comunes que se pueden encontrar en ejemplares recién adquiridos o que han sido descuidados. Puede venir acompañada de una desnutrición, sin embargo, la característica más notoria de la deshidratación es la poca movilidad de las extremidades, movimientos muy lentos o torpes, un abdomen pequeño con algunas arrugas y poca o nula producción de seda. En casos extremos la tarántula puede incluso perder la movilidad de sus patas y poseer un abdomen arrugado muy similar a una pasa.
Las tarántulas que provienen de importaciones, capturas del medio silvestre o que han viajado grandes distancias pueden presentar signos de una leve deshidratación, por lo que al adquirirlas es indispensable que su terrario cuente con un sitio en el cual puedan beber.
En caso de deshidratación leve, bastará con dejarle un recipiente de agua a la tarántula, ella se dirigirá a el y beberá hasta quedar satisfecha. Para los casos de deshidratación severa, debemos ayudar a la tarántula a beber. La colocaremos con el prosoma sumergido en un pequeño recipiente de agua de no más de 1cm de profundidad por al menos 45 minutos. Debemos monitorear constantemente a la tarántula para evitar que su opistosoma quede dentro del agua, pues podría ahogarse si sus libros respiratorios quedan cubiertos por ella. Después de unas horas notaremos una mejoría considerable, o en casos más severos quizá en un par de días, de cualquier manera siempre hay que seguir vigilando el estado general de nuestro ejemplar durante al menos cinco días.
Desnutrición. Las tarántulas son unos organismos que presentan un metabolismo muy bajo. Sus requerimientos calóricos son mínimos comparados con los de un pequeño mamífero del mismo tamaño. Este hecho hace que puedan presentar largos periodos de ayuno que pueden ir desde unos días hasta meses. Cuando es la tarántula la que decide en que momento y que cantidad estos periodos de ayunos son parte normal de su actividad fisiológica. Pero si son provocados por descuidos en el cuidado, estrés, factores ambientales u otras circunstancias debemos estar prevenidos.
Es posible que una tarántula deshidratada también este desnutrida, pero no siempre una tarántula desnutrida esta necesariamente deshidratada. Pues puede que siga bebiendo agua sin probar alimento. En caso de desnutrición el opistosoma presentara su forma redondeada, pero de un tamaño más pequeño que el del prosoma (como regla general una tarántula bien alimentada deberá tener al menos del mismo tamaño el prosoma y opistosoma).
Cuando se presenta un signo de que la tarántula no tiene apetito debemos seguir ofreciendo algún grillo de preferencia al atardecer. Dejaremos este grillo durante toda la noche en el terrario y a la mañana siguiente revisaremos si lo comió o aún sigue vivo. Si aún vive el grillo, lo sacaremos del terrario e intentaremos ofrecerlo nuevamente por la tarde. Si esto no funciona, no hay que desistir; hay que ofrecer el grillo cada tercer día por la tarde esperando que la tarántula lo coma.
Cuando la tarántula está muy debilitada podemos ofrecer el grillo con sus órganos y fluidos expuestos. Colocándolo lo más cerca posible de la tarántula y esperando que a la mañana siguiente ya haya sido devorado. En estos casos hay que ser paciente, no desesperar y seguir insistiendo.
Problemas durante la muda. Esta es quizá una de las causas más frecuentes de muerte de tarántulas en cautiverio. Debido a que es el momento más crítico en la vida de las tarántulas, cuándo están más vulnerables y expuestas a cualquier peligro. Por si fuera poco, este proceso tan desgastante lo llevan a cabo al menos una vez cada año. Lo primero que debemos saber es que una tarántula que adopta una postura boca arriba, definitivamente no esta muerta o muriendo. El primer error que se comete es tomar a una tarántula en esta posición y colocarla nuevamente boca abajo. Esta es una postura típica para el proceso de muda y es indispensable que se realice de esta manera. Por el contrario, la postura típica de muerte es boca abajo con las patas encogidas hacía el interior. Existen casos raros en los cuales una tarántula muda boca arriba o recostada hacia un lado. Estas posturas, aunque atípicas, no deben preocuparnos siempre y cuando el ejemplar se libere completamente de su vieja piel.
Existen muchas posibles causas para que una tarántula pueda tener problemas de muda, pero el principal de ellos es una deshidratación. El agua es totalmente indispensable para llevar a cabo la muda satisfactoriamente. Así que el principal punto a resaltar es que siempre debemos tener a nuestra tarántula bien hidratada y ofrecerle regularmente de beber. No importa que no veamos beber a nuestra tarántula, es una seguridad que, si se le deja un recipiente con agua, en algún momento del día ella beberá.
Algunos especialistas sugieren que durante la muda se eleve la humedad del terrario con el propósito de facilitar el proceso. Sin embargo, no existe una base científica para sustentar que este hecho ayude a que la tarántula mude mejor. Debido a que en su mayor parte la tarántula esta compuesta por agua, además de que durante la muda mantienen una lubricación constante de manera natural, por lo que la humedad relativa del ambiente no es un factor verdaderamente influyente en este proceso.
Debemos saber que la frecuencia de la muda normalmente va acorde con la edad, de esta manera una tarántula bebé muda más frecuentemente que una adulta, incluso en un menor tiempo. Un ejemplar pequeño puede tardar desde un par de horas en mudar, un juvenil hasta unas ocho horas y en el caso de ejemplares adultos, puede ser de horas hasta un par de días, dependiendo de su condición general.
Pero, ¿Cómo podemos saber cuándo nuestra tarántula está a punto de mudar? No importando que se trate de una tarántula de América o del viejo mundo, uno de los primeros signos inequívocos de la muda es que los individuos dejan de comer, se vuelven menos activos, se ocultan en sus refugios. Existen especies que pueden pasar periodos de ayuno también y dejan de comer sin que indique que van a mudar, no obstante, estos casos son los menos. Por ello es mejor siempre llevar un registro de las mudas, así tendremos mayor certeza de cuándo esperar una muda.
Otras causas que generan problemas durante la muda son las enfermedades, debilidad del animal debido a su edad avanzada, heridas, hernias, cicatrices, tejido dañado y en el caso de los machos maduros sexualmente, el gran esfuerzo que implica realizar una muda supernumeraria. También mantener a nuestros ejemplares en espacios demasiado pequeños puede ocasionar que no completen la muda satisfactoriamente, o en caso de completarla que puedan quedar con algunas de sus patas u otras extremidades deformadas.
Si detectamos que una de nuestras tarántulas está teniendo problemas durante su muda, podemos ayudarle, siempre y cuando lo hagamos con sumo cuidado. Lo primero es comprobar que efectivamente nuestra mascota está teniendo dificultades para mudar y no que simplemente está descansando. Lamentablemente la única forma de comprobar esta situación es por medio de la observación y la experiencia. Pero si notamos que tras haber transcurrido en promedio seis horas y la muda no ha avanzado nada, entonces lo más probable es que este atorada y haya dificultades.
Para poder ayudar a nuestro ejemplar debemos procurar no moverlo a menos que sea estrictamente necesario. Si debemos moverlos de lugar, hay que procurar hacerlo de la forma más gentil, para ello podemos ocupar ponerla en una especie de camilla de papel sanitario y desplazarla lo más lentamente posible hacia el lugar donde la manipularemos. Hay que observarla detalladamente para detectar la zona que tiene dificultades para liberarse del viejo exoesqueleto. Hay que poner especial atención a las uniones de cada segmento en las patas.
Una vez identificada la zona que la tarántula no puede liberar, mezclaremos dos gotas de jabón líquido para manos en una taza de agua templada (aproximadamente 250ml de agua). Muy cuidadosamente aplicaremos una gota de esta solución con un pequeño gotero sobre la región del nuevo exoesqueleto que no se puede liberar. Tenemos que ser extremadamente cuidadosos en no derramar o tocar accidentalmente con esta solución los libros branquiales de la tarántula o podríamos perjudicarla aún más.
Sólo en los casos en que no se pueda liberar por ninguna vía alguna de las extremidades, procederemos a la amputación del miembro, este es un método delicado que puede ser llevado a cabo girando la pata atorada desde la base del fémur o realizando un corte rápido con un par de tijeras de disección bien afiladas justo donde la pata se une al prosoma. Este es un procedimiento sumamente delicado y es indispensable que no se realice de no estar completamente seguro de poderlo hacer adecuadamente. Cabe reiterar que esta es una solución que debe considerarse únicamente si se ha corroborado que no hay otra posible solución y esta es la única manera en que se puede salvar la vida del ejemplar.
Los cuidados posteriores a un problema de muda deberán ser el mantener al ejemplar en una mascotera completamente limpia, con una servitoalla ligeramente húmeda en el fondo, misma que debemos cambiar diario para evitar al máximo alguna infección. Mantener al ejemplar en un sitio cálido y oscuro donde no pueda ser perturbado. No deberá ser movida, alimentada o darle de beber, por el momento la hidratación que obtiene de la servitoalla será suficiente. En el transcurso de la primera semana debemos notar una mejoría y recuperación. Si todo transcurre sin eventualidades nuestra tarántula regresará muy pronto a sus actividades normales.
Tratamiento de heridas. En ocasiones sucede que una tarántula sufre alguna caída y se lastima alguna pata o el abdomen, quedando expuesta una herida abierta a través de la cual la hemolinfa se va perdiendo. Si la herida no es muy severa entonces la hemolinfa se secará y sellará la herida por sí sola, nosotros únicamente monitorearemos que nuestro ejemplar este bien y no haya otras zonas por las que este sangrando. En este caso bastará con que dejemos reposar nuestro ejemplar por al menos cinco semanas sin que lo manipulemos.
Por el contrario, si la herida es más severa, la forma más segura de proceder para evitar un desangramiento de nuestro ejemplar será el sellar la herida. Para realizar este procedimiento es recomendable que bajemos el ritmo cardiaco y metabolismo de nuestro ejemplar a fin de restringir su movimiento y poderlo manipular adecuadamente. Una forma segura de poder hacerlo y que es accesible en cualquier hogar es la de colocar a nuestra tarántula en el refrigerador por aproximadamente cinco minutos. Debemos monitorear su estado cada minuto para corroborar que se encuentra bien. Una vez que la tarántula es manejable colocaremos un poco de papel sanitario o un pedazo de papel absorbente sobre la herida a fin de que se contenga un poco la hemorragia y evitemos que la herida pueda hacerse más grande. Posteriormente y con sumo cuidado aplicaremos sobre el papel un poco de pegamento de cianoacrilato o líquido para sellar heridas e inmediatamente después colocaremos otro pedazo de papel sobre el anterior. Repetiremos esta acción al menos 4 veces para poder obtener un parche consistente que selle bien la herida.
Si el procedimiento fue realizado adecuadamente la tarántula dejara de sangrar y sanara su herida. El parche que improvisamos se perderá durante la próxima muda y sólo notaremos la presencia de una cicatriz justo donde la tarántula se hirió. Debemos procurar no manipular en absoluto nuestro ejemplar hasta que realice su muda y quede restaurada.
Hernias. En ocasiones se encuentran tarántulas que presentan un pequeño bulto o chipote en el abdomen (opistosoma). Este chipote puede presentarse en la región dorsal o ventral y suele ser un poco rígida. Las causas reales de la formación de estos abultamientos pueden ser variadas y van desde una mala cicatrización de una herida, exceso en la alimentación, irritación constante de la zona afectada o abrasión con algún ornamento o el mismo sustrato.
Esta afección suele presentarse principalmente en especies terrestres con abdómenes muy pronunciados y en exceso obesos. Se debe tener mucho cuidado cuándo un ejemplar presenta uno de estos abultamientos, pues estos pueden reventar haciendo una herida letal en el abdomen y causando por ende la muerte del ejemplar. El riesgo más grave se da al momento de la muda, cuándo el líquido que ablanda la parte interna de la cutícula del exoesqueleto ocasiona que esta hernia pueda reventar más fácilmente debido a la presión que la tarántula ejerce para liberarse de su antiguo exoesqueleto.
No existe un tratamiento como tal para esta afección que ocasiona normalmente la muerte del ejemplar. Sin embargo, si existen acciones preventivas que pueden ayudar a que esta hernia desaparezca en la próxima muda o regrese a su posición normal. Lo primero es no dar de comer en exceso, si los animales que la llegan a presentar tienen un abdomen muy abultado se debe suspender la alimentación hasta que el abdomen vaya perdiendo volumen. Se debe evitar colocar sustratos u ornamentos que puedan ser abrasivos con el exoesqueleto, no es recomendable usar rocas porosas, troncos muy ásperos o sustratos muy duros.
Existen algunos autores que recomiendan el uso de glicerina cuándo se detecta que el animal esta próximo a mudar, la glicerina ocasiona que el exoesqueleto se ablande un poco y tenga mayor flexibilidad ayudando a evitar que haya rupturas por un exceso de presión durante la muda.
Los parásitos, plagas e infecciones
Nematodos. Al igual que muchos otros organismos, las tarántulas también pueden sufrir de infestaciones por gusanos nematodos. Estos gusanos parásitos son tan pequeños, que solo son observables bajo el microscopio. Es raro encontrar una tarántula infectada en cautiverio, pero se llegan ocasionalmente a presentar casos. Lo más común es que si una tarántula se infesta de nematodos es posible que hay sido extraída del medio silvestre, pues los parásitos de este tipo son muy específicos, y por lo tanto, sumamente raros en organismos criados en cautiverio.
Es muy difícil diagnosticar oportunamente una infección por nematodos, debido a que no presenta sintomatologías visibles, sino hasta el momento en que la infestación esta muy avanzada. El ejemplar deja de comer y se aletarga, se mantiene sin actividad todo el día y con las patas encogidas. En situaciones avanzadas los ejemplares caminan torpemente y difícilmente pueden trepar por las paredes del terrario. Un signo característico de este tipo de infestaciones, es la presencia de una masa blanquecina que sale por la boca y se observa claramente entre los colmillos. Este es un signo de que la infestación está muy avanzada y es seguro que el animal pronto morirá. En ocasiones esta masa blanquecina también se llega a observar saliendo de los libros branquiales. Además de esto se puede olfatear un olor a podredumbre muy característico.
Es poco lo que podemos hacer si enfrentamos una situación de este tipo, hasta la fecha no existe un diagnóstico y mucho menos un tratamiento que pueda ser aplicado a tiempo para poder salvar a los animales infestados. Lo mejor que podemos hacer es tomar las medidas preventivas para evitar que una infestación de este tipo se pueda extender a nuestros demás animales, ya que es altamente contagiosa. Debemos procurar no tomar el ejemplar o su terrario, primero hay que observar muy bien el resto de los ejemplares, al menos todos los que están alrededor de la tarántula infestada. Hay que aislar en primer lugar a los ejemplares sanos, cambiarlos de área y desinfectarse bien las manos. Desinfectamos la zona alrededor del animal infestado y los que están adyacentes. Ahora separamos a los organismos de los terrarios que se encuentran demasiado cerca del que esta infestado. Los mantendremos en una cuarentena para tenerlos en observación. Ahora si tomaremos el animal infectado y lo aislaremos totalmente del resto de la colección. Si se desea se puede mantener en observación y tomar nota de todos los síntomas que llegue a presentar. O se puede tomar la decisión de hacerle la eutanasia.
Es estrictamente indispensable que después de haber estado en contacto con el ejemplar infestado, nos saneemos totalmente, lavemos perfectamente bien nuestro cuerpo y cambiemos nuestras ropas, antes de entrar en contacto nuevamente con los ejemplares que están sanos. Puede parecer una exageración, pero esta parasitosis es bastante contagiosa y es necesario tomar las precauciones necesarias para evitar que la infestación se extienda.
Ácaros. Ocasionalmente podemos encontrarnos con unos pequeños puntos blancos o rojizos deambulando por alguno de nuestros terrarios. Si observamos con detenimiento es muy probable que logremos identificar que se trata de unos animales muy pequeños que están habitando con nuestra tarántula. Son ácaros y no está muy claro si son parásitos de las tarántulas o simplemente aprovechan el ambiente de los terrarios para reproducirse. Lo cierto es que si no tomamos medidas contra estos pequeños invasores, eventualmente nuestra tarántula morirá.
Los ácaros son más visibles durante la noche, después de haber oscurecido, es fácil que al encender la luz se puedan observar deambulando por el terrario. Debemos considerar que muchos de estos indeseables huéspedes provienen de la alimentación que le ofrecemos a nuestras tarántulas, muchos criadores de grillos tienen problemas con ácaros e invierten gran cantidad de dinero en tratar de erradicarlos, porque es muy recomendable observar que los grillos que ofrecemos como alimento no vengan infestados.
Como medidas preventivas debemos ofrecer alimento y retirar los restos lo más pronto posible, esto evita que los ácaros encuentren fácilmente una fuente de alimento. También es necesario mantener los terrarios lo más seco posible, si bien algunas especies necesitan mantenerse con más humedad, es recomendable que las mantengamos en el nivel más bajo recomendable para cada especie. Es por ello que la presencia de un bebedero es de mucha utilidad, así podemos mantener el ambiente más seco y se evita que las tarántulas tengan problemas de deshidratación.
Si localizamos una infestación de ácaros, lo más recomendable es mover a los ejemplares que tengan presencia de estos animales, desechar todo el sustrato de los terrarios infestados y colocar a las tarántulas en mascoteras con sustrato de servitoalla humedecida, para mantenerlas en observación y comprobemos que no tienen ácaros sobre su cuerpo. Los terrarios serán lavados con agua corriente y desinfectados pasados un algodón humedecido con alcohol, los ornamentos deberán también ser desinfectados. El área alrededor de los terrarios también deberá ser desinfectada.
En regiones de Estados Unidos y Europa muchas infestaciones de ácaros son controladas utilizando ácaros depredadores de la especie Hypoaspis miles. Estos ácaros depredadores son de gran ayuda pues hacen presa de muchas especies de otros ácaros, pequeños artrópodos y hasta algunos hongos. Además de ser seguros e inofensivos para las tarántulas. El riesgo en el uso de estos ácaros depredadores, radica en que pueden salirse de control y afectar poblaciones naturales de pequeños, artrópodos y organismos nativos de una región, si no se mantienen adecuadamente controlados, podrían convertirse en un problema ecológico.
Raramente llegan a verse tarántulas capturadas de la vida silvestre que presentan algunos pequeños puntos rojizos o naranjas en alguna de las patas o las uniones de las mismas. Se trata de ácaros parásitos que están adheridos al ejemplar. En estos casos se puede optar por remover manualmente los ácaros con unas pequeñas pinzas y mantener al ejemplar en observación para corroborar que no tenga más de estos ácaros sobre su cuerpo.
Hongos. Es común que en terrarios con demasiada humedad y muy poca ventilación se lleguen a desarrollar hongos. Bajo estas condiciones es muy probable que la tarántula llegue a morir. Es un hecho entre los aficionados el pensar que los hongos son los agentes causales de la muerte de una tarántula en terrarios húmedos y poco ventilados. No obstante, no es poco probable que los hongos sean la causa de la muerte bajo estas condiciones, lo más probable es que antes que una infección por hongos, lo primero en presentarse sea una infección bacteriana o por protozoarios. Posteriormente los hongos pueden crecer en tejido dañado o en la tarántula moribunda o a poco tiempo de haber fallecido. La realidad es que para comprobar esta situación se debe realizar un análisis histológico para identificar que organismo invasor ocasiono la muerte del ejemplar.
En caso de encontrar hongos en un terrario, bastará con retirarlos, bajar la humedad y aumentar la ventilación del terrario para evitar el desarrollo indeseado de estos hongos.
Phoridos. En ocasiones dentro de las colecciones de tarántulas se pueden observar revoloteando, dentro o alrededor de los terrarios unas pequeñas moscas de coloración oscura. Estas moscas pertenecen a la familia Phoridae, su relación con las tarántulas no es perfectamente clara, pues se ha visto que algunas especies pueden cohabitar en las madrigueras de las tarántulas. Sin embargo, observaciones y reportes de algunos aficionados, dan a conocer que algunos de estos Phoridos se convierten en una plaga peligrosa para las tarántulas. Pues ponen sus huevecillos en el sustrato húmedo, de ahí saldrá una larva que puede ocasionar grandes problemas. Son voraces y se sabe que pueden matar lings o en casos de gran infestación hasta ejemplares adultos. También se les observa cerca de los grillos, infestando a los moribundos y recién muertos.
Estas moscas pueden ser eliminadas bajando la humedad de los terrarios para evitar que sus huevecillos puedan eclosionar. También son de gran ayuda las lámparas para matar insectos voladores.
Otros padecimientos.
Síndrome discinético. Es una rara afección que ocasiona disturbios en el sistema nervioso y muscular de las tarántulas. Casi nada se conoce de este padecimiento aparte de sus sintomatologías. Los animales que lo llegan a presentar presentan movimientos temblorosos y esporádicos. No pueden controlar sus movimientos corporales, eventualmente las tarántulas dejan de comer y hacer actividades. La muerte en ejemplares que presentan estos síntomas es inminente.
A pesar de no saber las posibles causas, algunos científicos y aficionaos, creen que la causa de este síndrome podría ser algún tipo de bacteria o virus. Pues realmente es una enfermedad de reciente aparición, se le ve con mucha más frecuencia en Europa y muy pocas veces aquí en América. En un principio se creía que afectaba sólo a las especies terrestres, pero se ha visto que afecta también a las arborícolas, aparentemente con una fatalidad mayor. Las especies terrestres pueden tardar más en morir y presentar los síntomas, pero en las especies arborícolas se ha sabido de ejemplares que no presentan síntomas muy evidentes y fallecen de un día a otro. Algunos estudios histológicos únicamente han encontrado presencia de algunas bacterias y micosporidium en ejemplares que desarrollan este síndrome. Pero las conjeturas apuntan más a que es muy probable que se trate de una infección viral.
Lo cierto es que, si llegamos a observar que uno de nuestros ejemplares presenta signos de este síndrome, es mejor aislarlo inmediatamente, sanear el área alrededor de su terrario, no entrar en contacto con los ejemplares sanos, sacrificar al animal y de ser posible llevarlo a una institución para que le puedan hacer análisis histológico y observaciones.
Larvas parásitas. Cuando adquirimos una tarántula extraída del medio silvestre corremos el riesgo de que pueda albergar en su interior un ente parásito. Esta larva parásita que por lo general pertenece a una avispa, sobrevive en el interior de nuestro ejemplar alimentándose vivazmente sin que tengamos conciencia de ello. En algún momento de su desarrollo la larva parásita sale del interior de la tarántula ocasionándole la muerte y usándola como base para encerrarse en un capullo y desarrollarse en una avispa adulta.
Si esta larva no es detectada a tiempo, es evidente que nuestro ejemplar morirá una vez la larva devore el interior de la tarántula. No obstante, si casualmente nos damos cuenta de la presencia de esta larva parasita podemos llegar a realizar una delicada intervención quirúrgica para extraerla. Si se realiza adecuadamente es muy probable que logremos extraer completamente la larva y la tarántula pueda recuperarse tras algunos meses de reposo.
Si un ejemplar que hayas adquirido en algún criadero o vendedor particular llega a morir por la presencia de una de estas larvas es un signo inequívoco de que tu tarántula fue extraída de su hábitat. Estos parásitos no se hayan nunca en colecciones privadas o ejemplares en cautiverio, únicamente en ejemplares de vida silvestre.
Lo mejor es prevenir.
Como hemos visto son muchos los problemas y las enfermedades que pueden afectar a nuestras tarántulas. Pero también es cierto que algunos de estos problemas se pueden prevenir manteniendo condiciones regulares de limpieza y mantenimiento en nuestros terrarios. Por esta razón siempre será mucho más recomendable mantener esta rutina y crearnos un hábito de sanidad y limpieza de nuestros ejemplares a tener que lidiar con problemas o enfermedades que fácilmente podemos prevenir o evitar.
